¿En qué se asemejan después de todo
esas muchachas sin niebla
de Amsterdam, Madrid, París, Berna, Florencia
dueñas de esas largas bien torneadas piernas
rotundas pese al frío?

¿qué tienen en común esas ex vírgenes
que en el aire otoñal van a su aire
con su muestrario de besos filatélicos y el vértice de musgo
el bienvenido?

¿por qué transitan móviles esbeltas
gráciles como aves migratorias
seguras de su suerte y de su noche
clandestinas y obscenas en su encanto?

¿será que su prolija geografía existe
gracias a sed y hambre remotas de pies oscuros en el barro
de caminos de irse
de fronteras sin donde?

¿o será que su magia se consuma sin culpa
pero gracias a otros mundos
vale decir se nutre involuntariamente
de la vieja fealdad de la pobreza?

Bellas Pero…
Mario Benedetti

ena-morada:

¡De regreso!
Les comparto esta ilustración inspirada las palabras de Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU con motivo del Día Internacional de la Felicidad
«La felicidad puede tener significados diferentes para cada persona, pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que su logro implica trabajar para poner fin a los conflictos, la pobreza y otras circunstancias desafortunadas en las que viven tantos de nuestros semejantes.»

ena-morada:

¡De regreso!

Les comparto esta ilustración inspirada las palabras de Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU con motivo del Día Internacional de la Felicidad

«La felicidad puede tener significados diferentes para cada persona, pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que su logro implica trabajar para poner fin a los conflictos, la pobreza y otras circunstancias desafortunadas en las que viven tantos de nuestros semejantes.»

La novelista Virginia Woolf a su marido, Leonard, antes de suicidarse. 28 de marzo de 1941:

Querido:

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.